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| Portada de un ejemplar de la 2º edición |
En 1947, el narrador y poeta Jacobo Danke publicó con la Editorial Barlovento el libro que hoy reseñamos.
En el se cuenta la historia de dos niños, Emilio Pastene y Arnoldo Farías, que viven y estudian en Valparaíso. Su rutina consistía en asistir a la escuela y esperar que las lecciones terminaran lo antes posible, para poder salir corriendo a jugar a los cerros porteños.
Uno de los ejes de Hatusimé, es el oculto deseo de Arnoldo de poder ingresar a la recién formada Brigada de Boy Scouts de la escuela donde estudiaba, y de la que su amigo Emilio ya formaba parte.
Es en relación al escultismo donde el libro nos regala una pasaje mágico, que nos transporta en el tiempo, al describir la ceremonia de Investidura de la Brigada, del cual hemos seleccionado el siguiente pasaje:
"...Arribó el Comisionado Provincial de Scoutismo, quien llevaba la misión de investir a los nuevos exploradores. Hechos los saludos oficiales, simultáneamente, los scouts se descubrieron y depositaron los sombreros y los báculos en tierra. Entonces, el comandante avanzó hasta situarse a pasos del Comisionado y éste le hizo la tradicional pregunta:
-Señor comandante: ¿Prometéis, por vuestro honor, que como comandante de esta brigada amaréis a vuestra patria, ayudaréis en todo tiempo a los demás, cumpliréis y haréis cumplir la ley del scout y pondréis incondicionalmente vuestros servicios a favor de la causa scoutiva?"
-¡Sí, lo prometo por mi honor! - contestó el comandante.
-Desde este momento, quedáis reconocido como comandante de la brigada."
El titulo del libro hace referencia al antiguo Gran Saludo de las Manadas, donde el Akela gritaba: -"¡Hatusime, Hatusime, Hatusime!"-(Abreviatura de: Haz tu siempre lo mejor).
Ante lo cual los lobatos, en circulo y cuclillas gritaba:
-"Akela...¡no-so-tros....que-re-mos...ha-cer...siem-pre...lo...mejor!"
Decían esto, pronunciando cortas y rápidas las palabras Akela y mejor y alargando las silabas restantes, en una imitación, lo más perfecta del Grito del Lobo.
Luego de esto, Akela repetía:
-"¡Hatusimé, Hatusimé, Hatusimé!"-
Recibiendo como respuesta de la manana:
-"¡Quehasimé, Quehasimé, Quehasimé!"- (Abreviatura de: Queremos hacer siempre lo mejor)
El libro que hemos tenido a la vista para efectuar esta revisión, corresponde a la segunda edición de1964, impreso por editorial Zig-Zag y que llegó a nuestras manos gracias a la gentileza de nuestro amigo Cristian Yáñez.

